Hacía tiempo que queríamos conocer Escocia, y más concretamente, las tierras altas. Descartando destinos más concurridos en estas fechas de Semana Santa, acabamos valorando esta opción, recorriendo uno de sus caminos más emblemáticos; el West Highland Way.
Este camino suele completarse, según capacidades, en unos 6-8 días, aunque nosotros, por falta de tiempo, tuvimos que plantearlo en 5 días. Eso supuso tener que encarar jornadas de más de 30 kilómetros diarios, con unos 1.000 metros de desnivel al día, hasta completar sus 157 kilómetros con un desnivel acumulado de 5.000 metros. Aun sabiendo que serían etapas duras, pusimos rumbos sin dudarlo. Tras un vuelo largo con escalas buscando un poco de economía, aterrizamos en Edimburgo un sábado, bajo una copiosa granizada que más tarde nos dejaría una estupenda tarde para empezar a conocer este precioso país. Aquí la climatología te brinda las cuatro estaciones a cada momento, haciendo que olvides la previsión meteorológica y salgas a recorrer sus calles y rincones sin preocuparte de la lluvia o el viento. Aquí los paraguas no sirven de mucho.




























































































































































































No hay comentarios:
Publicar un comentario