Reino de las montañas Altai

Reino de las montañas Altai

martes, 6 de septiembre de 2016

Etiopía. Breve estancia de trabajo y cooperación.


Breve estancia de un mes en Etiopía, durante junio de 2016, con base en Addis Abeba, su capital. Un puesto de Representante País para proyectos de agricultura, bosques y sanidad que, finalmente, decidí abandonar demasiado pronto. Ciertas circunstancias me hicieron tomar una decisión que hoy mantengo con ilusión, aunque allí, en Etiopía, me diera un poco de rabia.

Aún así, son grandes recuerdos los que traigo de aquellas semanas de trabajo. Os dejo por aquí algunos disparos que, aunque no tan espectaculares como en viajes de exploración o turismo, reflejan el día a día de un país por explorar.  

Días de trabajo en las comunidades rurales, ayudando en la creación y mantenimiento de viveros forestales, nuevos cultivos agrícolas, protección de suelos frente a erosión y estableciendo sistemas de regadío a pequeña escala para intentar alcanzar la seguridad alimentaria en la región.







Época de lluvias...


Un alto en el trabajo para calmar el hambre, y la sed.



De comunidad en comunidad, enseñando, supervisando, aprendiendo...










Sin más, unos últimos disparos del día a día en Addis, sin reflejar todo lo que, por desgracia, muestran sus calles. Esos recuerdos los almacenaré en mi memoria con la esperanza de que me den fuerzas para seguir trabajando en este mundo en desarrollo, en pos de seguir aportando cualquier cosa, por pequeña que sea.











Poco más esta vez. Ese león interior está calmado y hace semanas que dejó de rugir.
Hasta la siguiente.


Miguel Navarrete
6 de septiembre de 2016

viernes, 25 de diciembre de 2015

Marruecos. De ciudades imperiales, desiertos, montañas y valles


¿Cómo recorrer Marruecos viendo casi de todo en ocho días? 

Haciendo muchos kilómetros por jornada, claro. Es por eso que decidimos hacer este viaje de piraos en coche, exprimiendo al máximo nuestro tiempo allí. Desde Tanger Med pusimos rumbo a Fez, donde pasamos la primera noche. Caminar por las calles de su medina y visitar el barrio de los curtidores, es algo obligado.






Las curtidurías  






Y terrazas donde comer algo y descansar, antes de proseguir nuestro camino hacia el sur...


Atravesando los cedrales de Ifrane







Pernoctando en Midelt, punto intermedio antes de adentrarnos en el desierto



Y sin detenernos, seguimos hacia Merzouga, en los inicios de las arenas del Sáhara...






La majestuosidad del desierto nos embriaga. Pero aún queda una marcha de casi una hora en camello hasta nuestra jaima, en mitad de la nada. An algún punto entre Merzouga y la frontera argelina.





Temprano, a la mañana siguiente, escalamos una de las más altas dunas, para contemplar el espectáculo del amanecer perdidos en la más remota lejanía de las arenas del desierto







Es el momento de regresar a Merzouga, y proseguir con nuestro camino





Ponemos rumbo al oeste, hacia el Alto Atlas, a través de vergeles y escarpadas gargantas



La espectacular garganta de Dadès


Pernoctando en Ouazarzate


Y poniendo rumbo a la pequeña aldea de Imlil, en los valles del Toubkal




Allí dejamos el coche y nos dispusimos a escalar el techo de Marruecos y de África del Norte. La primera jornada transcurre desde Imlil, situada a unos 1.800 m, hasta el refugio del Toubkal, a 3.200 m. 1.400 metros de desnivel para ir abriendo boca de cara a la jornada de cumbre



Al haber salido de Ouazarzate, llegamos al refugio del Toubkal muy tarde, aunque el personal se portó y nos preparó una sopa y algo de comer. Temprano a la mañana siguiente, y en completa soledad, salimos para la cumbre



Poca nieve, aunque durísima. Los crampones apenas mordían unos pocos milímetros. Perfecta para progresar, pero de la de no caerse. El tiempo, por otro lado, estupendo




Tras salir de la gran canal encaramos las últimas pendientes hasta la cumbre



Hasta alcanzar los 4.167 m del Toubkal, techo de Marruecos y del África del Norte







Iniciamos el descenso al refugio, tras un estupendo día de montaña. A la mañana siguiente, de nuevo vuelta a Imlil desde donde pondríamos rumbo a Marrakech





De noche, tras una ducha rápida, salimos a recorrer las callejuelas de la ciudad, perdiéndonos entre el gentío de la plaza Yamaa el Fna








Con sus gentes





Y buenos rincones donde dormir


A la mañana siguiente, nos disponemos a cruzar todo el país camino de Chefchaouen, donde pasaremos nuestro último día aquí



Todo un placer pasear por las calles de su medina azul









Sin duda, un viaje alucinante, exprimiendo al máximo nuestro tiempo en el país, visitando ciudades, recorriendo gargantas, adentrándonos en el desierto y escalando la más alta de sus cumbres. Un país estupendo, sin duda.

Espero que os haya gustado.
Saludos.


Miguel Navarrete
Diciembre de 2015