Reino de las montañas Altai

Reino de las montañas Altai

jueves, 3 de agosto de 2017

Georgia - Kazbek (5.047 m)



La primera vez que visité Cáucasos fue en 2009, junto a los grandes Jesús y Memé, con quienes tuve el placer de escalar el Elbrus (5.642 m). Recuerdo como en aquellos días me dije: "tengo que volver algún día a esta cordillera".

8 años después, y acompañado de la gitanilla valiente, aterrizamos en Tiblisi, Georgia, para intentar escalar el Kazbek (5.047 m) y recorrer el alucinante país caucásico. Empleamos los primeros días disfrutando de la enorme vida y energía que desprende la bonita capital...




Allí vuelvo a encontrar el delicioso kvas, que me trae muy bonitos recuerdos de aquella primera incursión por tierras rusas, en la vertiente norte de esta cordillera.


Seguimos recorriendo la ciudad, disfrutando cada rincón.





La catedral de Tiblisi, perfecto ejemplo de simetría geométrica...







Cae la noche y nos disponemos a degustar la genial gastronomía local y los buenos vinos georgianos.


Alucinando con los primeros kachapuli...


El centro de la capital, con la fortaleza dominando la ciudadela.


Al día siguiente, seguimos recorriendo barrios y rincones de la ciudad, antes de comenzar la expedición al Kazbek.


Una panorámica desde la fortaleza.


La mezquita azul, junto a los baños de azufre.



Más rincones...


Pasa el tiempo, acercando la noche.




Al día siguiente, por la mañana, comenzamos a recorrer la emblemática carretera militar georgiana, que une Tiblisi en Georgia con Vladikavkaz (Rusia) a través de los Cáucasos, camino de la región de Kazbegi. Allí, pasaremos la noche en el pequeño pueblo de Stepantsminda, a los pies del macizo del Kazbek.



A la mañana siguiente, el tiempo claro y estable nos permite ver por primera vez nuestro objetivo. El Kazbek (5.047 m) se alza imponente sobre las laderas colindantes...



Tras reunir todo el material necesario para los próximos días, comenzamos finalmente el trekking de aproximación al campo base, situado a 3.600 m.


Pesados mochilones...



Vamos ganando altura, dando vistas ya al glaciar de Gergeti, del cual nacen helados torrentes que tendremos que atravesar.





Seguimos hacia nuestro objetivo...


Llegamos al glaciar y nos disponemos a cruzarlo camino de las morrenas laterales donde se encuentra el emplazamiento del CB.



Finalmente, tras 10 horas de aproximación alcanzamos el CB. Montamos la tienda y nos disponemos a descansar un poco, antes de disfrutar de una abundante cena.


Vistas desde el CB...



A la mañana siguiente nos levantamos sin prisas pero concienciados, pues toca día de aclimatación realizando una punta a 4.000 m. Será la primera vez que la gitanilla valiente alcance esa cota, pero las sensaciones no pueden ser mejores. Todo marcha a la perfección. 


Bueno, todo no. Esa tarde el tiempo es muy inestable y el viento azota en cotas altas. Durante la cena, nos dicen que los partes meteorológicos dan un tiempo bastante malo para el día siguiente, con fuertes vientos y nubes en cumbre. Estamos solos, y no sé si podré orientarme bien de noche a través del laberinto de las morrenas camino del plató glaciar, pero a las 1:30 am, tras un breve desayuno, nos equipamos con todo el material y salimos decididos a intentar la cumbre. Nada más empezar a caminar, una nevada nos envía los peores presagios... Aún así, seguimos con ilusión, esperando un cambio de tiempo al amanecer. Este nos coge ya una vez remontadas las primeras pendientes del enorme plató del Kazbek, donde nos detenemos para encordarnos y tomar un poco de té caliente. El viento no deja de aullar por todos lados y la sensación térmica se desploma por momentos, nada más pararte un segundo.



Disfrutamos durante unos minutos de los escasos rayos de sol que nos acompañarán hoy, en pleno ascenso a la cumbre.




En una mirada atrás contemplamos el enorme frente que se avecina, empujado por los poderosos vientos que no dejan de machacarnos.




Seguimos nuestro avance, cruzando enormes grietas, adelantando cordadas...


Es en ese momento cuando alcanzamos el nivel de las nubes y la ventisca nos envuelve. Estamos además en cara norte, y el último ascenso lo realizamos por hielo azul cubierto de una ligera capa de nieve. Llevamos tornillos de hielo pero nos vemos seguros para progresar rápidamente sin utilizarlos.



Finalmente, y sin ninguna visibilidad, alcanzamos la cumbre del Kazbek, a 5.047 m, mientras la nieve cae sobre nosotros. Enhorabuena gitanilla, conseguiste tu primer cincomil y además, peleándolo en condiciones extremas.



Desde cumbre, enviamos un afectuoso saludo a todos los amigos Ytantos.


Rápidamente, y sin poder disfrutar mucho de la cumbre, iniciamos el descenso pues la ventisca borra la leve huella que hemos dejado en el hielo, y las cordadas que venían por detrás de nosotros no aparecen. Si se han retirado y perdemos la huella por el gran plató, podemos complicarnos la vida con las grietas.







Una vez de vuelta en las morrenas, el tiempo mejora y descendemos tranquilamente al campo base, con la cumbre en la mochila.


Al día siguiente, recogemos todo el material y nos disponemos a volver a Stepantsminda, donde un transfer nos llevará esa misma tarde a Tiblisi. De nuevo, realizamos el cruce del glaciar camino del valle.




Os dejo por aquí un resumen de la historia un poco más en vivo:


De vuelta a Tiblisi, los paisajes no dejan de sorprendernos.


Tras regresar a la capital disfrutamos de un día de descanso antes de proseguir nuestra aventura caucásica.



Y como no, volvemos a disfrutar de la gastronomía local...


Al día siguiente toca un largo día de carretera, discurriendo en marshrutka desde Tiblisi hasta Zugdidi, y de allí, a últimas horas de la tarde, hasta Mestia, en la remota región de Svaneti. Tras pasar la noche, la mañana despierta con muchas nubes y amenaza de lluvia. Aún así, nos preparamos y nos vamos a dar un pateo por los alrededores, rodeados de frondosos bosques de abetos, pinos y robles.






Por la tarde el tiempo mejora y damos un paseo por el bonito pueblo de Mestia, lleno de torres Svan.





Montañones enormes por todos lados...


Y de nuevo, a disfrutar de la gastronomía de la zona...




Los pronósticos de tiempo dan una ligera mejoría para la mañana siguiente, por lo que decidimos cargar con todas nuestras cosas y recorrer el trekking que une los pueblos de Mestia y Mazeri, a través del paso de Guli. Sin conocer la senda y con muy poca señalización, salimos temprano en la mañana aprovechando que el sol brilla de momento.



Al llegar a las zonas de pastos supralpinos las nubes vuelven a hacer presencia, pero no nos molestarán en todo el día. Un pena, sin duda, que vuelvan a ocultar parcialmente el magnífico escenario que son los grandes Cáucasos...






Cruzando torrentes y restos de neveros...






La señalización en muchos tramos es inapreciable. Perdemos el camino pero en lugar de retroceder, nos orientamos hacia el paso de Guli y, campo través, ascendemos las últimas y exigentes pendientes.



Finalmente, a 2.900 m y tras 1.500 m de desnivel positivo, alcanzamos el paso en el que descansamos un poco, con vistas al todopoderoso Ushba (4.700 m), una de las montañas más aisladas y complejas de Cáucasos.



Proseguimos el descenso por la vertiente opuesta camino de Mazeri. El tiempo empeora por momentos y no queremos que se haga muy tarde.





Contentos por la ruta realizada, conseguimos que un "taxi" nos lleve de nuevo a Mestia, pues no distan más de 24 km entre ambas localidades y Mazeri ofrece poco que hacer... Tras una suculenta cena, nos vamos a la cama dispuestos a regresar al día siguiente a Tiblisi, de nuevo, en un interminable día de marstrutkas...

Ya en la capital, disfrutamos de nuestros últimos días por el país, visitando la cercana Mtskheta y recorriendo de nuevo más barrios de la bonita capital georgiana. Dejo aquí algunos disparos...

















Sin duda, un país alucinante por descubrir, pues muchas regiones se nos quedaron en el tintero. No importará volver, pues.

Viaje realizado en julio de 2017.




Miguel Navarrete
Agosto de 2017

miércoles, 24 de mayo de 2017

Un poco de cicloturismo por la geografía peninsular



Finalmente, tras muchas veces pensado, auné finalmente dos pasiones; bicicleta y viajar. Aún no entiendo cómo pude tardar tanto, aunque supongo que siempre, la compañía ayuda.

Van aquí algunas salidas realizadas por la geografía peninsular, que iré actualizando tras cada nueva etapa.



1.- Sierra de Segura.


Varios días de cicloturismo por la Sierra de Segura. El primero, tras echar "gasolina" en Río Madera, y dejar el coche en La Toba, consistió en la circular al embalse de Anchuricas, como siempre he pensado, un trocito del paraíso. 



Atravesando el río Segura para poder volver por la carretera a La Toba.


Al día siguiente, subimos a Santiago de la Espada donde dejaríamos el coche por los próximos dos días. Comienza la aventura, camino de la Venta de Ticiano.


Tras otro breve repostaje, toca sufrir mucho para subir hasta el Puntal de las Buitreras, a través de La Muela y Marchena.




Ya en la parte alta, con el Puntal de Misa frente a nosotros.





Finalmente, con las últimas luces, llegamos a nuestro destino, donde vivaquearemos esta noche. Nos preparamos para una merecida cena de gala, que las alforjas pesan mucho en parte por los lujos con los que nos vamos a deleitar... Abajo, el Anchuricas.


Cae la noche bajo la atenta mirada de Polaris...



A la mañana siguiente recogemos todo y nos disponemos a volver a Santiago. Hemos quedado para tapear en Úbeda y aún queda un largo camino. Qué estrés de cañas, por favor...






2.- Algarve I: Sagres - Carrapateira


Esta vez nos fuimos al país vecino a recorrer su majestuosa costa oeste y disfrutar de su también majestuosa gastronomía. ¡¡¡Gracias vecinos por el arroz de polvo y los percebes!!!

Tras llegar a Sagres donde dejaríamos el coche, nos damos un paseo para contemplar el atardecer desde la playa de Tonel.



A la mañana siguiente, nos pusimos en marcha, rumbo al cabo de San Vicente desde el que ya, siempre en dirección norte, recorreríamos esta parte de costa.





Atravesando zonas boscosas camino de Carrapateira, habiendo dejado atrás Vila do Bispo.



Ya en Carrapateria hacemos la circular que une las playas de Amado y Bordeira antes de que caiga la noche.




Atardece, y nos disponemos a entrar en el pueblo, darnos una merecida ducha y cenar como reyes.


Al día siguiente, vuelta a Sagres por la carretera, con un pequeño chaparrón de media hora para hacernos disfrutar aún más de la experiencia.



3.- Algarve II: Carrapateira - Aljezur


No pasaría mucho tiempo hasta que volviéramos a esta zona, pues es una maravilla para el cicloturismo y el verano aún no ha llegado, con todas sus ventajas de temperatura y personal fastidiando momentos únicos y fotos.

Tras llegar a Carrapateira, dejamos el coche y nos damos una vuelta por los alrededores. Sin duda, otro pequeño paraíso para desconectar.





Al día siguiente, vuelta a los caminos. La idea es seguir la línea de la costa rumbo norte hasta Aljezur. No conozco la zona más que de observar las imágenes de Google Earth, y lo que parecían caminos agradables tornaron arenas movedizas... Sufrimos un poco para atravesar y salir del sistema dunar que acompaña a la playa de Bordeira...





Pero todo se hace, y una vez junto a los acantilados la cosa mejora un poco.


Aunque claro, a veces esos senderillos que se ven en los mapas resultan ser un poco menos practicables de lo esperado... No hay más problema que bajarse de las bicis, y en algún que otro punto, subir primero alforjas y bajar de nuevo a por las bicis. Imposible subir siquiera empujando con todo el equipo...



Aprovechamos un descanso en el camino para contemplar las vistas al océano y aligerar peso de nuestras zapatillas, pues llevamos parte de las dunas con nosotros.



Un poco de agua, que hoy el calor aprieta más que en nuestra visita anterior, y ponemos rumbo a la playa do Canal.







Antes de llegar a Aljezur, decidimos asomarnos a los acantilados para ver el camino que aún nos queda por recorrer. Sin duda, un regalo para la vista.



Finalmente, baño rápido en la playa de Arrifana y para el pueblo. Al día siguiente restaría la vuelta a Carrapateira por la carretera.


Seguiré añadiendo entradas conforme se vayan sucediendo en el tiempo.


Saludos,
Miguel Navarrete