Reino de las montañas Altai

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domingo, 24 de febrero de 2013

Reportaje Expedición al Gasherbrum II (8.035 m). Cordillera del Karakorum, Pakistán.


Gasherbrum II (8.035 m). Cuando un ochomil no quiere ser escalado.


2012. Uno de los peores años de mal tiempo que se recuerdan en el Karakorum. Un grupo de alpinistas y buenos colegas. Poca suerte. Muchas desventajas.
Esta es la historia de nuestra expedición al Gasherbrum II (8.035 m), uno de los ochomiles llamados “modestos” (seguramente por personas que no han subido jamás un ochomil) que este año, no deseaba ser escalado.



Reportaje fotográfico y crónica de la aventura vivida en el Gasherbrum II (8.035 m) por un grupo de alpinistas y amigos que, escalando en estilo puro, sin porteadores de altura o sherpas y por supuesto, si uso ni posibilidad de oxígeno artificial, afrontamos el compromiso de escalar en solitario, cuando el mal tiempo hizo renunciar a todas las demás expediciones, una montaña que nos brindó en todo momento su cara más severa. 


Tras llegar a Skardu, hicimos el reparto de material y comenzamos el trekking de aproximación por el colosal glaciar Baltoro.



La gran Torre del Trango y las Catedrales de la Tierra
Glaciar Baltoro desde la peña de Urdukas
Porteadores

Camino de Concordia, el Gasherbrum IV aparece imponente ante los ojos del expedicionario...
Aproximándonos a Concordia, confluencia de los demás glaciares en la cabecera del Baltoro
Campo en Goro II
Fuertes vientos sobre el Chogolisa (7.665 m)
Aproximándonos al campo base de los Gasherbrum. Torre Muztagh (7.276 m) al fondo

Al fin llegamos al campo base. Por delante muchos días de porteos, aclimatación y decepciones. No en vano, tras el segundo intento frustrado a cumbre por el mal tiempo, todas las expediciones que intentaban la montaña se retiraron, quedándonos solos. 

En ese momento, creo que todos pensamos que sería imposible escalar el GII aquel año...

GII tras el segundo intento frustrado por mal tiempo
Volviendo al base por el glaciar
Campo base (5.100 m)

No hay ochomiles fáciles, y la dificultad de su ascenso puede cambiar rápidamente por condiciones externas. Lo que sí está claro es que estos montañones se escalan porque existe un grupo grande de personas trabajando de forma conjunta en la montaña, abriendo huella en la nieve caída, porteando material común, equipando la montaña. Cuando nos quedamos solos, tras dos ataques frustrados a cumbre, supimos que iba a ser casi imposible...


Alcanzando el circo de los Gasherbrum
Esquema de ascenso al GII (8.035 m)
Llegando al C1 (5.900 m) en el tercer y último intento


GV desde el C1 (5.900 m)
Escalando la banana ridge hacia el C2
Vistas desde el interior de la tienda en el C2 (6.500 m)

Llegando al C3 (7.050 m). Chogolisa (7.665 m) al fondo

Ha pasado ya un tiempo desde entonces, algo más de medio año, pero aún puedo recordar muy bien aquellos momentos extraños en la madrugada de ataque a cumbre, escalando los sucios terrenos de mixto entre el C3 y el C4, aquel sobrecogedor amanecer, el viento que casi me arrancaba de la montaña mientras cruzaba solo la brecha que da acceso a la cara este, la tensa espera de siete horas, sí, siete, a 7.750 m, esperando una mejoría en las condiciones climáticas, cómo el agua se nos iba acabando y los efectos de la altitud nos iban machacando, acercando la posibilidad del edema cerebral o pulmonar, aquel último intento desesperado rondando ya las dos de la tarde... 

Gasherbrum I (8.068 m) desde la travesía camino de la cara este
Camino de la brecha que da acceso a la cara este 
Potentes vientos en altura. El GII no quiere ser escalado

Tensa espera de 7 horas a 7.750 m esperando una mejoría en el viento

Nadie había llegado hasta allí, por lo que escalábamos ligeros sin cuerdas fijas ni seguros, tan sólo con dos cuerdas ultraligeras de 50 m para asegurar los peores pasos. 

Escalando las paredes de la cara este camino de la arista cimera

Era extraño vernos escalar aquellas paredes verticales de hielo y nieve, sin asegurar, a tanta altura y tras la larga espera, sin agua, y sabiendo que más tarde deberíamos descenderlas, de cara a la pendiente, clavando férreamente nuestros piolets y crampones. 


Con determinación alcanzamos la arista cimera la cual, un delgada línea maestra que delimitaba patios de varios millares de metros a cada lado...


Arista cimera, por encima de 8.000 m
Ultimos pasos...

Extraña sensación, sin duda, al coronar la cumbre de un ochomil bañados por la luz del atardecer, aceptando y asumiendo por otro lado, un terrible descenso por la noche.


Cima del Gasherbrum II (8.035 m)
Cima del GII (8.035 m) Broad Peak (8.047 m) y K2 (8.611 m) al fondo. Es el reino de la hipoxia, del agotamiento, de la confusión y la felicidad…
Sombra del GII proyectada sobre el mar de nubes al que en breve, deberíamos empezar a bajar... Gasherbrum I (8.068 m) en segundo plano


Podéis leer el reportaje completo en el siguiente link:

Gasherbrum II (8.035 m). Cuando un ochomil no quiere ser escalado.


Miguel Navarrete
Beirut, febrero de 2013


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